jueves, 10 de mayo de 2012

Full Tilt Poker Retraso de su Compra



Las consecuencias del acuerdo para Isai Scheinberg, presidente de PokerStars, y una subida del precio de la operación es lo que está evitando que la compra de Full Tilt Poker por parte de la sala Pokerstars sea ya un hecho.

Wicked Chops Poker se basa en fuentes anónimas para afirmar que las negociaciones siguen en pie y marchan a buen ritmo. El Departamento de Justicia no pondría reparos a una futura presencia de PokerStars en un mercado legalizado y está abierto a considerar la solución propuesta por PokerStars, que se confirma incluiría la devolución de los fondos de los jugadores de Full Tilt, incluidos los estadounidenses.

A finales del mes pasado se dio por finiquitada la negociación entre el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Full Tilt Poker  y el Groupe Bernard Tapie, inversores franceses que durante meses dispusieron de un acuerdo de exclusividad para discutir la compra de la salas cerrada en 2011.

La causa de la ruptura era la aparición en escena de PokerStars , que se haría con los activos de Full Tilt como parte de un acuerdo global con el Departamento de Justicia que saldaría las cuentas pendientes con el gobierno estadounidense a raíz del Black Friday.

Todo parece indicar que el esqueleto del acuerdo ya es un hecho y que son las consecuencias que se derivarían para Isai Scheinberg las que están demorando la firma. Se dijo en su día que una de las condiciones que ponía la fiscalía era que Scheinberg debía abandonar al presidencia de PokerStars.

A parecer, esa renuncia puede ser uno de los impedimentos más importantes a la hora de cerrar el trato. No se sabe si la discusión gira en torno a una negativa o a la falta de entendimiento sobre el plazo temporal, de inmediato o con una agenda prolongada durante un tiempo, pero de todos modos el equipo legal de Scheinberg ha dejado meridianamente claro que el magnate israelí no tiene intención de firmar un escrito reconociendo culpabilidad alguna en este caso, como han hecho otros imputados para evitar el juicio.

Otro de los puntos que queda sin fijar es el precio total que satisfaría a la justicia estadounidense. La cifra inicial de 750 millones de dólares parece haber subido hasta uno 900 millones.